148. Chúpale la polla a tu marido
PUNTO DE VISTA DE SOFIA
Habían pasado tres semanas desde aquella noche en el altar de la capilla.
Matteo se había marchado a "negocios" a la mañana siguiente, pero se aseguró de que sintiera su ausencia de la forma más tortuosa posible. Todos los días me enviaba instrucciones: a veces un breve mensaje de texto indicándome exactamente cómo tocarme, a veces un paquete con juguetes nuevos que debía usar durante las videollamadas. Mi cuerpo se había convertido en su juguete favorito, incluso a cien