39. Doble penetración
Llegó el sábado rápidamente.
La casa olía diferente esta vez: más limpia, como si hubieran fregado cada rincón, con velas encendidas que desprendían un ligero aroma a cedro y sexo. La sala principal se había transformado de nuevo: mantas y almohadas en el centro, pero ahora rodeada de tres trípodes con cámaras (una para tomas generales y dos para primeros planos), con suaves aros de luz que proyectaban un brillo dorado sobre mi piel. Un pequeño monitor estaba a un lado para que pudiera ver lo q