Sin embargo, en manos de Fane, esas enredaderas eran como fideos cocidos. Con un solo golpe, él las partió con facilidad, abriendo un gran tajo desde arriba hacia abajo. Las enredaderas que rodeaban a Léster no tuvieron otra opción que retirarse con rapidez. Esa era la diferencia… ¡la abrumadora diferencia entre él y Fane!
Léster siempre se había preguntado cuánto lo separaba realmente de los poderosos, pero solo ahora comprendía esa brecha con total claridad. Respiraba agitado, sintiéndose libr