Cándido exhaló pesadamente y le dijo:
—Somos como pequeños peces aquí. ¿Es que estas enredaderas tienen algún tipo de inteligencia? Parece que entienden que, después de deshacerse del más fuerte, nosotros dos ya no tenemos escapatoria. Ahora nos ignoran y concentran todos sus ataques solo en Fane.
Al decir eso, su voz se detuvo por un momento, como si algo le viniera a la mente. Sus ojos se abrieron de par en par de repente.
—El nombre Fane... creo que lo he oído alguna vez, aunque no me suena