92. LA QUINTA HIJA DE LA LUNA
Todos miran a Jan con comprensión, saben que es un buen chico, pero también entienden que ha tenido que asimilar muchos cambios difíciles en muy poco tiempo.
—Vamos a ver, hijo —lo toma Ailit del brazo con cariño y se lo lleva aparte—. Si no la conoces, ¿por qué crees que la vas a rechazar? No juzgues antes de tiempo.
Jan baja la mirada, apenado.
—Los he escuchado a todos. Yo siempre he odiado a las chicas que se comportan de esa manera tan frívola. A todas las chicas así en la manada las alejé