Mundo ficciónIniciar sesiónEl golpe en la puerta con ese tono fuerte hizo que el rostro de Carlos se arrugara. Frunció el ceño y de mala gana se levantó del sofá.
¿Quién sería a esa hora de la noche?
Llevaba ya unas horas esperando a Amina, no la había visto ni por un momento cuando salió al baño de la empresa y no la había visto cuando volvió.
—Por Dios, ¿Dónde estabas?
Amina sonrió







