Átame a tu corazón. Capítulo 11. Salvada por la campana
—¿Qué acaso no dije que estabas despedida?
Aquel grito se escuchó por todo el avión dejando a Angelina más tiesa que un palo.
El hombre frente a ella tenía la cara completamente roja, los ojos saltones y un poco distorsionados, estaba completamente enojado y realmente le parecía tentador arrojarla del avión por la forma en que miraba la puerta de salida.
—Siempre has sido una malcriada, Angelina, ¡pero jamás pensé que tanto! —Gruñó con impotencia—. Estas demente… ¡DEMENTE!
—¿A mí de qué carajo