Saqué de la bolsa la cajita negra que tanto me emocionaba. La verdad estaba nerviosa, al ver su contenido, demasiadas preguntas pasaban por mi cabeza en ese momento: ¿Cómo sería? ¿Qué gustos tuvo Gerald para elegir el color de esa piedra? ¿Qué significaba esa piedra para él? ¿Por qué la había elegido para mí? Y fue entonces cuando todas esas dudas se desvanecieron al momento de ver el contenido de la cajita.
—¡No puede ser! Gerald, no puedes hablar en serio.
—¿Te gusta? —Pregunto emocionado com