Al rato Carlos bajó la mirada al anillo e hizo un óvalo con la boca, se sorprendió, había un anillo en mi dedo y eso para él solo podía significar una cosa.
—¡Te vas a casar! ¿Con quién? ¿Por qué lo harás? ¿Nos vas a dejar? —Tenía las mejillas rojas y la misma expresión seria que tenía Gerald cuando se enfadaba por alguna situación.
El increíble aluvión de preguntas nos dejó a todos perplejos. Era mucho más parecido a Gerald de lo que todos pensábamos. En unos años más, el parecido con su padre