Capítulo 109: Todas las de perder.
Destapando la botella de fino whisky que le habían dejado en la lujos suite principal que había solicitado, se sentó a admirar desde las alturas la hermosura de Palermo, situándose en el borde del balcón, dio unos pasos, si daba uno mal, todo aquello terminaría, su sufrimiento, su soledad, todos aquellos demasiado dolorosos recuerdos de infancia…quizás, si dios o el demonio no lo condenaban al infierno, podría ascender al cielo para volver a ver a su amada madre…y Lorenzo junto a Victoria, podrían vivir eternamente felices sin el al medio, porque de seguir con vida, no los dejaría tranquilos nunca, ya que el amor que sentía hacia ella, era demasiado para poder ignorarse…mirando hacia abajo, pudo ver el vacío, y se preguntó qué tan destrozada quedaría su cabeza si resbalaba y caía hacia ese abismo, son embargo, todos aquellos pensamientos quedaron en el olvido, cuando una gentil mano femenina tomo la suya, invitándolo a bajar de donde estaba.
— No negare que yo misma deseo arrojarte de