Capítulo 106: Una canción.
Finalmente, la limusina se detenía frente a aquel bar, Alessia, había estado llamando de manera incesante durante el trayecto y el, la había mandado directo al buzón, no quería escuchar un nuevo reclamo de la mamá cuatro ojos que venía a atormentarlo cada vez que lo atrapaba haciendo algo malo, bajando del lujoso vehículo, camino hasta la entrada donde aquel cadenero imponente solo le sonrió y le permitió pasar sin restricción alguna.
— Sea bienvenido señor Júpiter, ya lo esperábamos. — saludo aquel hombre imponente de rostro osco y de facciones toscas.
Laurent, sonrió, dejando un billete en el saco barato de aquel hombre.
— Dile a Bella que he llegado, quiero mi servicio privado como siempre. — dijo Laurent con una sonrisa.
— Por supuesto, puede pasar directamente a su lugar, ya lo debe de estar esperando. — respondió el hombre con seriedad.
Júpiter, así se había llamar, lo sabía, era poco original usar la variante romana de el nombre de un Dios griego, Laurent, el dios del trueno, e