Mundo ficciónIniciar sesiónEl invidente, volvió a «La Perla» a desayunar. Se estaba volviendo un cliente asiduo, iba allí para «ver» a María que le había impactado muchísimo.
—Hola de nuevo, te estás convirtiendo en un cliente habitual, pero aún no sé tú nombre —dijo María cuando vio que el hombre se sentaba en el mismo sitio de siempre.
—Hola, mi nombre es Pablo, por cierto, yo tampoco sé el tuyo— respondió el invidente.
—Encantada, Pablo. Mi nombre es María. ¿qué te pongo, guapo? —preguntó ell







