El precio del pasado
El sol de la mañana se filtró por las rendijas de las maderas carcomidas de la vieja casita, iluminando las motas de polvo que flotaban en el aire como diminutos fantasmas. Elena se despertó sobre el viejo sofá, con el cuerpo dolorido pero el espíritu extrañamente ligero. Por primera vez en meses, no había guardias en su puerta ni una suegra vigilando cada uno de sus gestos.
Se puso en pie con dificultad, sosteniendo su vientre, que se sentía cada vez más pesado. —Hoy emp