El Trono de Hielo
La noche en la ciudad era un sudario de luces frías. Mientras en la mansión el aire se espesaba con la traición, Alexander se encontraba en el rincón más privado del club exclusivo The Vault. Frente a él, Julieta sostenía una copa de cristal, observando la desesperación en los ojos del hombre que siempre parecía tener el control de todo.
—Se lo conté, Julieta —dijo Alexander, con la voz quebrada—. Ella encontró el informe. Sabe que soy estéril. Sabe que no puedo tener hijos.