En la Guarida del Lobo
El edificio de Blackwood Industries se alzaba sobre la ciudad como un monolito de cristal y acero, un monumento a la ambición de una estirpe que no conocía la derrota. Elena contempló la fachada desde el asiento del copiloto, sintiendo que el aire se volvía pesado. A su lado, Taylor maniobraba el auto con una calma envidiable, aunque sus ojos reflejaban una vigilancia constante.
—Tranquilízate, "Andrea" —dijo Taylor con una sonrisa suave mientras estacionaba el vehículo—.