El veneno de la impaciencia
La habitación principal de la mansión Blackwood, decorada con un lujo frío y minimalista que Flor odiaba pero fingía amar, se sentía más pequeña que nunca. Flor caminaba de un lado a otro sobre la alfombra persa, sus pasos rítmicos y furiosos marcando el paso de las horas. No había podido pegar el ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los párpados, veía la imagen de Alexander en la gala, con la mirada clavada en aquella mujer, ignorándola por completo frente a t