El error de la percepción
El sol de la mañana comenzaba a calentar los cristales del restaurante, pero en la mesa de Taylor y Elena, el ambiente seguía siendo gélido. Taylor dejó su taza de porcelana sobre el mantel de lino, produciendo un sonido seco que pareció despertar a Elena de su ensimismamiento. Ella evitaba mirarlo directamente, concentrada en el borde de su servilleta, como si allí pudiera encontrar las respuestas a su caos interno.
—Ahora entiendo por qué te cambiaste el nombre, Elen