La marca de la discordia
La cocina, generalmente un lugar de orden y servicio, se sentía esa noche como una arena de combate. El zumbido constante del refrigerador era el único sonido que rompía el silencio, hasta que los pasos de Alexander resonaron sobre el suelo de porcelanato.
Elena estaba allí, en penumbra, con el vaso de agua a medio llenar entre sus manos. Sus hombros estaban tensos, su respiración contenida. Cuando Alexander entró, la energía de la estancia cambió drásticamente. Él se