El peso del pasado
La habitación de Alexander era un santuario de mármol, colores neutros y un silencio que parecía amplificar el latido de Elena. Era el mismo lugar donde alguna vez fue infeliz, donde se sintió observada y juzgada, pero ahora, la energía era distinta. Elena caminó lentamente hacia el vestidor, un espacio vasto y oscuro que aún conservaba el aroma de Alexander: una mezcla de sándalo y poder.
Al abrir las puertas de caoba, su respiración se detuvo. Allí, colgada con una meticul