—Entonces, ¿cómo estuvo el viaje de regreso? —pregunta Joseph Lerner desde su gran escritorio de caoba.
Ha pasado ya un día desde que Julian y Giorgia volvieron a Nueva York y, como se espera, el primero ya se ha presentado en las oficinas de su padre para darle un informe detallado de todo lo sucedido durante el viaje.
—Muy bien. Estuvo perfecto, padre —responde Julian.
La pregunta de su padre le hace recordar cómo tomó a Giorgia en el avión. El vuelo tuvo mucha más turbulencia de la que se es