Cuando Julian llega a la empresa, cerca de las nueve, se siente optimista respecto a Giorgia y lo que ha pasado entre ellos, a pesar de que la noche anterior fue un rotundo fracaso. En el camino ha pasado por una floristería y ha comprado una rosa roja, envuelta en una bonita y delicada cinta dorada, junto con una tarjeta de disculpa.
Sin embargo, al entrar en la oficina que comparte con Giorgia, lo recibe la vista de una docena de rosas rojas en un jarrón de cristal, sobre el escritorio de su