Cuando vi a mi esposo Giuseppe cómo caía al suelo, me fui corriendo hacia él, pero uno de los guardaespaldas de mi esposo me rodeo la cintura con su brazo mientras me decía que no me acercara a Giuseppe levantándome del suelo, como si yo fuera un saco de papas, intente soltarme de su agarre para correr hacia donde se encontraba mi esposo, pero me introdujo a la fuerza en otro coche no dejando que me acercara a mi esposo, mientras yo lloraba y suplicaba que me dejaran estar con mi Giuseppe. Una