Ya hacía tres días que habíamos vuelto de Marbella, pero en vez de irnos Giuseppe y yo a nuestra casa cuando bajamos del avión privado de mis suegros, decidimos quedarnos en la casa de Bianca y Giuliano, aunque a mi esposo no le gustó la idea, ya que estando solos en nuestra casa, podía ir y venir a su antojo, pero viviendo en la misma casa de mis suegros, Bianca lo vigilaba mucho más de cerca.
— Giuseppe hijo, a mi no me convence que me digas que el coche saltó por los aires a causa de una ve