Su mamá ya se levantó y, al escuchar su ridícula pregunta, le dio a Alfredo una fuerte patada en el pecho:
—¡Maldito! ¿Por qué he criado a un hijo tan estúpido como tú? ¿No entiendes el español? ¡Te dije que Valeria se había quedado conmigo todo el día! Cuando te fuiste con esa mujer, quien te dijo que había nadie en casa, ¡fue ella quien me dio el último vaso de agua para salvarme la vida!
Alfredo estaba tan impactado por la verdad, quedándose paralizado en el suelo. En ese momento, mi suegra m