Mundo ficciónIniciar sesiónSubió a su habitación, se quitó los zapatos y los dejó a un lado de la puerta. No quería que su madre subiera y lo regañara otra vez; así que bajó lo antes posible. Atravesó las escaleras silenciosamente. Sus calcetines suaves amortiguaban el sonido de la madera. Al llegar al final, cruzó el pasillo hacia la cocina. El patio estaba limpió, sin una hoja que pudiera obstruir la vista. La puerta de la cocina estaba abierta. A la mesa, sólo su madre ocupaba una de las sillas qu







