—Él se desvive por ti, Julieta. Se le nota en cada gesto, en cada palabra... —hizo una pausa—. ¿Por qué no te casas con él?
Julieta se llevó una mano a la frente, desconcertada.
—Mamá... ¡Yo no lo amo!
La mujer no se inmutó.
—¿Y qué? —preguntó con calma—. El amor no siempre nace como una explosión. A veces se siembra... se cuida... y crece con el tiempo.
—Pero... —Julieta dudó—. ¿Y si nunca llego a amarlo?
Doña Teresa sonrojándose con ternura.
—No ves cómo te miras? ¿No ves cómo se preocu