Elizabeth
Kyara me llamó y me dijo que nuestro plan había funcionado, Ramona era muy tonta. Ángela y yo hacíamos la última prueba de los vestidos, así como le dije a Fernando, yo cumplí mi palabra y no conté nada sobre aquel beso inmundo que pillé en su sala. No quería arruinar su fiesta con eso.
- Mañana le diré a tu padre que quiero seguir trabajando como modelo.
- Creí que ya no querías esto, Elizabeth.
– No como antes, solo algunos trabajos esporádicos. Me hace feliz posar para las fotos, a