Capítulo 62

Ramona le echaba un vistazo a los portaretratos de la mesa de Anastasia, que lo jalaba de la mano de aquella mujer.

- Maciel no me dejaría jamás a ver barcos Ramona.

- ¡No fue exactamente lo que me dijeron, que solo está aquí porque la primera dama lo permitió!

- ¿Has venido a darme la bienvenida?

- Qué mal humor, amiga.

Ella se fue sentando y cruzando las piernas.

- Pillé a Elizabeth al teléfono en una conversación acalorada con un tal comisario, ¿sabes quién puede ser?

- ¿Comisario? ¿Antunes?
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