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Maciel llegó, minutos después, con Anastasia, Elizabeth sintió aquel frío en la barriga... eran celos y odio que parecían querer sofocar por dentro.
- Necesito retocarme el lápiz labial, con permiso. - Elizabeth avisó.
- Claro princesa.
Ella salió de la mesa bastante rápido, antes de que él la viera con Fernando, entró en el baño y respiró hondo...
Elizabeth
¡No puedo ser débil, esa vieja cabra no me domina... soy yo... yo que doy las cartas!
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Anastasia era muy astuta, vio que Fernan