Mundo ficciónIniciar sesiónLas puertas del ascensor se abren nuevamente y la desesperación me invade. Por un instante pienso que puede ser uno de los hombres que han enviado tras de mí para atraparme. Cierro los ojos a la espera de lo peor, pero escuchar la voz varonil que ya conozco me hace soltar un suspiro de alivio.
—Lo siento. —se disculpa el hombre—, no fue mi intención haberte asustado, pero no quería perder el ascensor.—No te preocupes, pero no voy a negar que me has dado un susto de muerte. —una leve






