Mundo ficciónIniciar sesiónLas puertas del ascensor se abren nuevamente y la desesperación me invade. Por un instante pienso que puede ser uno de los hombres que han enviado tras de mí para atraparme. Cierro los ojos a la espera de lo peor, pero escuchar la voz varonil que ya conozco me hace soltar un suspiro de alivio.
—Lo siento. —se disculpa el hombre—, no fue mi intención haberte asustado, pero no quería perder el ascensor.—No te preocupes, pero no voy a negar que me has dado un susto de muerte. —una leve sonrisa se dibuja en mis labios—. ¿Cómo está todo?—Absolutamente bien. —responde arreglando el botón de su saco—. Ya sabes como es el trabajo en la universidad, trabajar con el decano no es nada fácil y mucho más cuando me carga de las responsabilidades que le competen.—Bueno, nada es fácil y pues, toca hacer el trabajo o de lo contrario te amonestan.El sonido de la campanilla me informa que ya he llegado a mi destino. Apenas las puertas del ascensor se abren salgo despidiéndome d






