Capítulo 24.- Alguien en quien confiar.
Sentado en el borde de la cama la observo dormir y no puedo negar que parece un ángel. De solo imaginar despertar junto a ella todos los días, compartir un delicioso desayuno, bañarnos juntos y miles de cosas más mi corazón se llena de una felicidad infinita.
Niego con un leve movimiento de cabeza porque todo esto es una absoluta locura, entre ella y yo no puede haber nada más que solo sexo si ella así lo desea. Nuevamente me encuentro en esa situación en donde la mujer de la cual me fijo es t