Anás
Nunca pensé que volvería a ver a Ibrahim, para ser completamente honesto hasta lo daba por muerto o en todo caso en serios problemas financieros, ya que si bien la cantidad de dinero que obtuvo por parte del abuelo fue lo suficiente como para cubrir la mitad de su vida, él está acostumbrado a lujos y viajes alrededor del mundo.
El que se haya ido nos marcó permanentemente, prácticamente nos cuesta confiar en la gente y si lo hacemos dentro de nosotros vive ese permanente miedo a que nos