María Isabel
Fue muy difícil contener a mi abuela, después de enterarse de la bofetada que Hurrem me dió estando todavía en España, estuvo corriendo como loca por toda la mansión tratando de encontrarla y darle su merecido.
Recordé esa parte de mi infancia que no le agradezco, los golpes en las pompas con su fiel sandalia.
Se tranquilizó notablemente cuando le dije que le devolví el golpe con el doble de fuerza, y que los chicos me defendieron de los ataques insistentes de su madre. Fue la pr