María Isabel
No tengo fuerzas para levantarme de la cama, hace meses que no me sentía derrotada, nunca me permití estarlo porque sencillamente nadie en el mundo merece influir en mi ánimo o deseos de seguir, pero mi padre es un caso único y especial.
Es que no puedo creer que tenga la cara para volver, años pasaron desde que le rogué de rodillas que no se fuera.
Era una niña que amaba a su padre, uno que nunca le demostró amor pero que ingenuamente creyó se trataba por lo cansado de su dí