Aras Köksal
El vapor del café negro se disipaba en el aire gélido de la terraza, igual que mis expectativas de una transición sencilla. Observé a Melani Fernández, oculta tras sus lentes de sol, y por un momento no vi a la consultora que había articulado la sociedad entre mi familia y los Von Seidl hace seis meses. Vi a una mujer que estaba intentando amputarse su propio pasado para poder caminar.
—Porque pienso volver a casa... —había dicho ella.
Esa declaración fue como una grieta en