Melani lejos de llevarle la contraria, se limitó a enarcar una ceja con una calma imperturbable, marcando su propia distancia. Ella no podía arruinar su propio plan.
—Perfecto. Como digas —respondió ella de manera lacónica.
Aras captó de inmediato el frío matiz en su voz. Sabía que a Melani no le gustaba que le trazaran el camino, pero él no iba a dar el brazo a torcer. A lo que él quería, nadie más debía ponerle los ojos encima. Con un asentimiento firme, el patriarca dio la vuelta y ab