Melani Fernández
Al día siguiente, mientras preparaba el desayuno, las sugerencias de Köksal seguían dando vueltas en mi cabeza. Quise buscarlas en internet; quizás, en algún momento de la semana, valdría la pena visitarlas.
Al cargar las imágenes en mi teléfono, el mensaje quedó claro. Eran lugares con un diseño industrial crudo, música electrónica de fondo y una atmósfera que no tenía nada que ver con las alfombras rojas o los salones de té de la élite de Estambul. Aras no me estaba dando