Donde los vientos se cruzan
El imponente vehículo negro finalmente cruzó el límite del pueblo. Ante los ojos de Melani, la promesa de Aras se materializó con una belleza pintoresca: las casas de pescadores, pintadas en tonos ocres, azules y pasteles, escalaban la colina empinada desafiando la gravedad, mientras que el muelle mostraba decenas de barcos de madera amarrados, cuyas redes secándose al sol danzaban suavemente con el viento norte. Las calles principales, estrechas y pavimentadas con adoquines desgastados por el