V I G È S I M O | S E X T O .
VIGÈSIMO SEXTO.
Pasados diez minutos Némesis aún no había podido calmarse. Tenía la respiración agitada, las extremidades le temblaban.
Se encontraba dentro del castillo, en el salón, con una taza de chocolate caliente entre las manos y una manta pasada por encima de los hombros temblorosos.
Aún no había emitido palabra alguna, frente a ella se encontraban Magnus he Isyan mirándola fijamente, esperando que alguna palabra saliera de entre sus labios.
—Lo vi metido en aquel lugar oscuro.