112 - No dudará en lastimarnos.
Sofía Belmont colgó el teléfono, todavía en shock por la reacción de su madre. En lugar de la respuesta autoritaria y demandante que esperaba, solo recibió una carcajada burlona que la dejó desconcertada.
— ¿Realmente está enferma de la cabeza? — se preguntó Sofía, sintiendo un nudo en el estómago. Esa risa fría y carente de emoción la había perturbado profundamente.
El teléfono volvió a sonar y con miedo volvió a contestar, como una masoquista.
— No te daré nada — dijo directamente.
Luego, los