Por Alejo
Me desperté cerca del medio día y lo primero que pensé fue en la cara de mi hija.
También mi mente delineó el fabuloso cuerpo de Florencia y olí su perfume, porque estaba impregnado en mi alma.
Almorcé y pasé por la clínica en donde estaba internado mi padre.
Allí estaban mi madre y mi hermana, también mi cuñado.
A mi padre le iban a dar el alta al día siguiente.
Luego de charlar un rato, mi hermana, sin dar vueltas, me habló.
-Novedades, todas.
Todos me miraron a mí.
Hablé del casami