CAPÍTULO 1

Me quite la toalla del cabello y conecté el secador, empecé a moldearlo poniendo la velocidad al máximo con la esperanza de que el estruendoso ruido sofocara mis pensamientos que parecían gritar a través de cualquier cosa, la ducha no ayudó mucho, dudaba que la secadora lograra algo.

¿Por qué estaba tan nerviosa?

Recuerdo haber estado así de inquieta la mañana de la boda, pero es normal, se supone que sería el día más feliz de mi vida y, también se supone que solo te casas una vez en la vida, ¿Porque estoy pensando en esto? No es que quiera casarme de nuevo, ni siquiera lo he firmado, no debería estar pensando en una segunda boda.

Comencé a sumergirme en mis pensamientos cuando escucho sonar el teléfono, casi tropiezo al correr para contestar.

– ¿Hola?

Es mi mejor amigo Joel, seguro llama para intentar acompañarme, pero ya le dije cientos de veces que estoy bien.

– Pequeña, esto debe ser muy difícil para ti, por favor déjame ir contigo, prometo que no lo voy a cachetear frente a los abogados, no si no se lo busca, claro.

Aunque no estamos de frente se que esta sonriendo burlonamente, el y mi marido se convirtieron en mejores amigos contra todo pronóstico, así que aunque se que su lealtad está conmigo, tambien se que le duele ver a su amigo de esta manera, intentó hacer que me retractara de pedirle el divorcio, pero eso no sucederá, todo esta mas que claro.

– No es tan difícil Joel, estoy bien, debí poner más atención cuando me contaste como se refirió a su secretaria “Muy humana”.

La razón por la cual le pedí el divorcio es un cliché, por supuesto, pero ¿Que esperaba? Del adonis de la ciudad y con quien parecía tener un cuento de hadas, los cuentos de hadas además de tener hadas madrinas, tienen por supuesto a alguna bruja malvada y un héroe que vivió lo suficiente para convertirse en villano.

– Yo sigo pensando que estás siendo muy melodramática, seguro hay una explicación lógica para todo este desastre.

– ¿De que lado estas amiga? Ya basta, se me hace tarde y tengo que firmar esos papeles, así esta noche seré totalmente libre, y él también así que en la cena benéfica podría llevar a su secretaria muy humana ¿No crees?

– Ahí está, melodrama en toda la extensión de las palabras.

– Adiós Joel, te veo más tarde.

Aún seguía hablando cuando colgué, pero si lo escuchaba una vez más decir que estoy dramatizando, algo se rompería aún más, y seguramente sería alguno de sus huesos.

Termine de arreglarme, con mi 1.60 de estatura, se podría decir que tenía una estatura promedio, pero si empezaba a compararme terminaria deprimiendome aún más, si le preguntas a cualquier persona sobre la pareja perfecta para Denzel, cualquiera daría una descripción super alejada de mi.

Somos muy diferentes, no es que yo sea poco agraciada, al contrario, se que soy lo que se puede llamar bella, pero no tengo nada destacable, cabello castaño claro, ni rizado ni liso, más bien bastante rebelde, ojos avellana y una figura bastante esbelta, es lindo, si, pero mentiría si decía que podría ganar algún concurso de Miss Universo, no es que quisiera, pero si me pongo a pensar en las chicas con las que él ha sido visto, definitivamente quizás jamás fui su tipo.

Denzel, además de su nombre, tambien tiene un físico bastante poderoso, 1.94 de estatura y ojos tan oscuros y profundos, que cualquiera podría perderse en ellos, no es de esos tipos super musculosos que dan miedo, pero su espalda ancha y brazos que pueden sostenerte con total facilidad hacen suspirar a quien sea que lo vea pasar.

De acuerdo, estoy lista, desvaríe mucho en lo que me maquillaba, no debería estar pensando en lo atractivo que es el hombre con quien estoy apunto de firmar el divorcio; tomo mi bolso y bajo apresuradamente las escaleras de una doble altura; vivo en un departamento bastante céntrico, cortesía de mi futuro ex esposo, está por supuesto en Luxia, el edificio más prestigioso de la ciudad, y uno de los mas nuevos, esta en el corazón de la gran bella cenicienta, como suelen llamarle a nuestra ciudad en los titulares, es por supuesto, el pent-house.

No quiero pelear por nada material, espero que hayan hecho esos arreglos en el acuerdo de divorcicio así que para el fin de semana, me estaré mudando a una pequeña casa que solía ser de mis padres, no quiero nada que venga de Denzel y que le dé una oportunidad para reprocharme todo lo que ha hecho por mi.

Estaciono mi coche frente a la oficina del abogado y bajo intentando disimular mis temblores involuntarios, siempre he padecido de ansiedad, y estas situaciones definitivamente no ayudan, al entrar al vestíbulo, lo veo, está sentado en la sala de espera perdido en sus pensamientos, se ve afligido; buena actuación Albrecht, pero no me la creo.

– Buenos días.-Digo con toda la tranquilidad que puedo reunir.

– Hola, Esme, buenos dias, que linda te ves.- Y ahí estaba, sabia que intentaria manipularme, con una de esas sonrisas encantadoras.-

– Mi nombre no es Esme, pero gracias por el cumplido, ¿Ya podemos pasar?- Su sonrisa se desvanece y hay algo en su mirada que no logro detectar, si no estuviéramos en esta situación, creería que es un atisbo de tristeza.-

– Esmeray es algo largo de pronunciar, aún no podemos pasar, hay otra desafortunada pareja firmando el divorcio ahora mismo, llegamos un poco antes.

– Bueno, tú pareces tener tiempo aquí ¿Ansioso por firmar?

– En realidad no, aún podríamos no firmarlo.- Se me acerca un poco y yo retrocedo, no puedo creer que haya dicho eso.

– La decisión está tomada señor Albretch.- Se lo mucho que odia que lo llame por su apellido, a pesar de que al principio era casi obligatorio llamarlo así, parecía gustarle que le llamara por su nombre desde la primera vez que lo hice.

– Tu la tomaste, no lo hablamos, esta decisión es solo tuya Esme.- Su voz se tornó algo abatida y bajo la mirada, él nunca bajaba la mirada.

– Bueno, lo pedí y me lo estás dando, yo diría que tomaste la decisión también.

– Todos tenemos derecho a decidir, solo hay que asegurarnos de que sea la decisión correcta.- Suspira y luego de unos segundos sin que yo le responda, continua.- Trate de respetar tu decisión, solo eso, yo no quería que hicieras todo esto, me tomaste por sorpresa sinceramente.

¿Por sorpresa? Si que era cínico.

– Claro, inesperadamente pedí el divorcio después de encontrarte con tu secretaria.

– Estás malinterpretando todo.

Estuve apunto de seguir la discusión cuando me di cuenta de que estábamos en el vestíbulo de BlackDawn, el mejor despacho de abogados de la ciudad por supuesto.

– No hablaremos de esto ahora Denzel, ni ahora ni nunca, esto es infranqueable.

– Infranqueable, que buena palabra.

No pude evitar poner los ojos en blanco, y él sonrió al ver el gesto, pero la sonrisa no llegó a sus ojos, hacia un par de años que habiamos leido una saga de novelas sobre sadomasoquismo que por supuesto yo insisti en que leyeramos, en ella el protagonista utiliza demasiado esa palabra: “infranqueable” al igual que Denzel y habíamos practicado un par de cosas que exponen en los libros, no sin antes investigar sobre ello.

A pesar de que Denzel estaba sonriendo, su mirada era profundamente triste, estaba especialmente extraño esta mañana, pero para esta noche ya estaría totalmente recuperado, estaba segura.

La secretaria de Brandon nos hizo pasar y tomamos asiento frente a la mesa innecesariamente grande en la que estaban nuestros abogados, Brandon era el abogado de Denzel, y Francis, quien me sonrió amablemente, era mi abogada.

– Buenos días, el acuerdo está completamente listo, por favor denle una leida y si todo está bien pueden firmar ya mismo.- Dijo Francis sin esperar a que respondiéramos su saludo.

– Vaya, tenemos prisa.- Comenta Denzel intentando poner humor a la situación.

– ¿Para qué retrasarlo?- Respondo sin ánimos.

– Bien, si tienen alguna duda o algo que debamos cambiar háganoslo saber y lo arreglaremos de inmediato.- Menciona Brandon con autosuficiencia, él siempre habla así.

– No habrá ningún inconveniente. - Digo en el mismo tono de voz.

Los abogados solo se ven entre ellos y nos entregan un duplicado del acuerdo de divorcio a cada uno, empezamos a leerlos en silencio y noto como Denzel me voltea a ver cada 5 segundos.

Mientras leía el acuerdo, me sentía totalmente destrozada, mi corazón latía a mil por hora y podía notar como mis manos comenzaban a sudar, tenía que terminar esto antes de que mis lágrimas no pidieran permiso para salir como había estado sucediendo las últimas semanas.

– Parece que está todo bien.- Digo apresuradamente mientras tomo la pluma que Brandon me ofrece; tengo que firmar cuanto antes y salir de aquí antes de que mis emociones me superen.

– No, no lo está.- Maldigo para mis adentros, ¿Por qué este hombre siempre me ponía todo tan difícil?

– ¿Qué problema hay? - Pregunta Brandon mientras nos ve a ambos una y otra vez.

– Creí que habíamos llegado a un acuerdo, las propiedades de esta ciudad así como las acciones de la empresa quedarán a nombre de ella.- Dice Denzel sin disimular su enojo.

No se con quien llegaría a ese acuerdo, pero no fue conmigo, desde el principio le dije que no quería nada.

– No, no quiero nada Denzel, estaré perfectamente bien bajo mis propios medios.

– Esto es bajo tus propios medios, te robaste mi corazón y todo lo mío siempre va a pertenecerte.

Ahogó una risa ante su comentario, no se si quería quedar bien con Francis porque quizá sea su próximo ligue pero esa frase estuvo bastante fuera de lugar.

– Denzel, estos son mis términos, dijiste que harías lo que yo pidiera.

– Pensé que querrías algo más razonable.

– ¿Si? Esta soy yo siendo razonable Denzel.- Le digo con una sonrisa y firmó los papeles.

– ¡Maldición Esmeray!

Al parecer ya no soy Esme.

Firma los papeles con una actitud terrible, los arroja a la mesa y sale deprisa del despacho.

Bueno, no estuvo tan mal, vuelvo a ser Esmeray Nash, ya podrán hacer cancioncillas en la oficina como cuando estaba en el colegio.

Salgo al vestíbulo y por los ventanales veo que está fuera de las oficinas fumando, vaya volvió rápido al vicio, salgo y camino hacia mi coche sin hacerle mucho caso; cuando noto que está caminando hacia mi, no puedo evitar suspirar de frustración, su actitud pedante de antes ha quedado en el pasado, que hombre tan voluble.

– ¿Irás a la cena Esme?- Pregunta tranquilamente.

– No tengo muchas opciones, fue una promesa.

– Te veré ahí, intenta no llevar a nadie.

Y sin más, se dirige a su coche y sube. ¿Qué significa eso? ¿Por qué piensa que llevaré a alguien? Quizá se refiera a Joel, no, Joel también es un invitado oficial.

Lo dejo pasar y me subo a mi coche, quede de verme con Joel en el mall.

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