CAPÍTULO 2

Pase la tarde con Joel en el mall, comimos algo y compramos un vestido de infarto para la cena de esta noche mientras Joel recitaba de memoria el discurso que le da el mayordomo a la mamá en juego de gemelas; ese de las piernas y el arma mortal. 

Termine decidiendome por un vestido de satin cobalto con un escote pronunciado en la espalda y una abertura en la pierna, en cuanto a Joel, su traje estaba divino, por supuesto, si vivió la mitad de su vida dentro de un closet tenía que aprender a vestirse exquisitamente, y así era, a donde iba siempre robaba suspiros, con su 1.80 de estatura, cabello rizado y oscuro y esos ojos cafés tan expresivos, definitivamente tenía a personas muy diversas totalmente a sus pies. 

Después de terminar las compras nos dirigimos a su departamento que estaba por supuesto en el penthouse de Coranta,  situada nada más y nada menos que en el corazón de la ciudad, excelente ubicación, éramos casi vecinos cuando, claro, estaba casada con Denzel, lo cual fue hace apenas unas horas, que irónico. 

– Muy bien, empezaremos con tu cabello, es lo que más tiempo nos toma siempre.- Dice Joel con su encantadora sonrisa, él siempre me ayudaba a arreglarme, era el amigo perfecto, stylist por excelencia y la única persona que me conocía por completo. 

– De acuerdo, me daré una ducha rápida. 

– Te duchaste esta mañana Esme, ¿O tienes que afinar algunos detalles? Ya sabes, por si acaso hay reconciliación.- Me lanza una mirada picara y suelta una risita que solo puede significar una cosa, está planeando algo.

– Eso no sucederá, y si haces lo que creo estás planeando, me enojare contigo para toda la vida.- Le sostengo la mirada mientras camino hacia el baño de espaldas, y él suelta una carcajada, no puedo evitar reír también.

 ¡Maldito! 

Le cierro la puerta para que no siga con sus comentarios y me meto en la ducha volviéndome un mar de pensamientos. 

La risa duró unos segundos pero fue satisfactoria, el lograba hacerme reir y ese era parte de su encanto, la razón por la cual era mi mejor amigo, desde que nos conocimos en la universidad y lo escuche diciendo que solía ver desfiles de super modelos en televisión, llamó mi atención y empezamos a charlar, cuando menos nos dimos cuenta ya éramos mejores amigos y le empecé a contar sobre mi secreto amor con un amigo joven de mi padre, hablaba de Denzel obviamente.

Le conté como mi padre y él solían trabajar juntos hace unos cuantos años, como lo conocí en mi fiesta de cumpleaños 16 y se había robado mi corazón como el de tantas chicas antes, creí que era un amor imposible hasta que poco después de que cumplí 18 años, el se me acercó y me invitó a bailar en una cena benéfica de las cuales él siempre era el mayor benefactor, me invitó a salir mientras bailabamos, y me dijo que ya había hablado con mi padre, al principio me molesto pero con el tiempo lo entendí. 

Al salir de la ducha, ya estaba todo listo para comenzar mi transformación a una belleza, Joel siempre hacía milagros. 

Cuando estuvimos listos partimos a la Mansión Magnolia, el lugar donde seria la cena, hacía meses que estaba todo preparado y el plan era asistir con Denzel pero bueno, mucho había cambiado desde entonces, pero le prometí a su abuelo que estaria ahi y cantaria un par de canciones. 

Llegamos más rápido de lo que pensé y al bajar del coche me quedé totalmente paralizada, quien me abrió la puerta era Denzel, ¡Maldita sea! Asesinaría a Joel, pero no ahora claro, hay demasiados testigos, gire rápidamente la mirada y ahí estaba el traidor, viendo la escena desde la puerta del conductor, sonrió y se apresuró a llegar hasta nosotros. 

– ¿Me asesinas más tarde si? Ahora mismo solo no haras un escándalo.- Me sonríe y saluda con una sonrisa a Denzel, estos dos van a matarme un día. 

– Claro, será bastante doloroso, lo prometo- Le sonrió y me devuelve la sonrisa mientras se aleja dejándome sola con Denzel. 

Ay por Dios, se veía total y completamente guapo, y por supuesto, su Smoking Oxford, combina a la perfección con mi vestido cobalto, debí suponer que Joel me traicionaria de esta manera. 

– Te ves preciosa Esme, brillas, de verdad brillas y jamás he conocido a nadie que brille de la forma en que tu lo haces.- Se acerca al decir eso último y me da un beso en la mejilla, mi corazón da un vuelco y solo puedo sonreír, está toda la prensa aquí, no quiero un arrebato y mi rostro en una portada de revista así que guardó la compostura. 

– Gracias.- Logró decir con dificultad. 

– Escucha amor.- Dice mientras me dirige a la entrada.

¿Por que tenia que decirme así?

– Olvidémonos de todo por esta noche ¿Si?.

– No, no puedo olvidar, y tampoco lo quiero, solo no quiero hacer un escándalo en este evento que tu familia tiene meses organizando.- Suspira y asiente con resignación. 

– Bien, ¿Podemos al menos bailar más tarde? Amamos bailar.- Me sonríe y no puedo negarme, el baile siempre nos ha unido.

– Claro, un par de piezas no harán daño a nadie.- Le sonrío intentando estar tranquila. 

– Gracias, eres la mejor.- Me da otro beso en la mejilla y me dirige a la mesa apartada para nosotros desde hace semanas, ahí está Joel, con German, vaya tenia mucho sin saber de él. 

– Hola chicos.- Les digo al sentarme y se dirigen hacia mí con una sonrisa y halagos. 

– Oigan basta, es mi chica.- Denzel ha hablado con humor sin embargo algunos de los presentes se quedan totalmente quietos, suele tener ese efecto.

La noche transcurre entre risas y subastas, charlo un poco con varias personas y me sorprende admitir que la estoy pasando bastante bien, cuando han pasado las subastas me llaman al escenario para la habitual muestra de mi mayor talento, el canto, me levanto y todos aplauden, al subir al escenario me dispongo a empezar, pero la orquesta no empieza a tocar, giro mi mirada y ahí está Denzel, sentado en el piano, no sabía que compartimos escenario, no lo hacemos desde nuestra boda, empieza a tocar y todos nos observan.

No tengo más remedio que empezar a cantar, se me dificulta bastante ya que esto es demasiado emotivo para dos personas que hace unas cuantas horas estaban firmando el divorcio, cuando estoy por terminar giro mi mirada y Denzel me hace un gesto para que me siente a su lado. 

¡Maldición, tengo que hacerlo!

Me dirijo hacia él y al estar cerca intento seguir cantando pero sin aviso alguno todo me da vueltas y mi vista se nubla, y de pronto, oscuridad, todo es oscuridad,  a lo lejos solo alcanzo a escuchar el grito ahogado de la multitud y a Denzel decirme amor mientras me sostiene antes de que mi cabeza toque el piso. 

Al despertar no estoy en el hospital, estoy en Coranta, con Joel sentado a mi lado, debió tener una pelea con Denzel para dejarlo traerme aquí. 

– ¿Qué pasó?- Digo con voz temblorosa. 

– Oh pequeña, no sabes en lo que me metí por no dejar a Denzel llevarte al médico, él está preparando el desayuno, tampoco lo deje revisarte mucho.- Su voz está cargada de emoción y complicidad.

– Gracias.

Solo puedo decir eso porque en ese mismo instante entra Denzel con una charola cargada de fruta picada y lo que parece ser una especie de sopa, le sonrió porque no quiero que me haga preguntas pero es inevitable, hace que Joel se levante para tomar su lugar. 

– ¿Vas a decirme qué pasa? Tu amigo evitó que siquiera te tocara y como ya no eres mi esposa, no tuve más remedio que traerte aquí, pero me quedé en la sala, así que no pudo echarme. 

– No pasa nada, solo la anemia volvió así que he estado teniendo algo de mareos en lo que me acostumbro de nuevo a las píldoras de hierro.- Le sonrió mientras tomaba el vaso con jugo que estaba en la charola. 

– Estás mintiendo Esme. - Me mira con intensidad y mi corazón da un vuelco.

– ¿Por qué te mentiría con algo así?- Le sostengo la mirada, es cierto que no he ido al medico a constatar lo que le acabo de decir pero conozco mi cuerpo, se que es lo que me pasa.

– ¿Charlie te dijo eso? Que la anemia volvió y debes volver al medicamento.- Su voz no es dura pero si está cargada de preocupación. 

– Cambie de médico, ahora tengo uno propio.- Suelto una risita para que no note lo nerviosa que estoy. 

– Ya veo, te crecera la nariz nena, pero está bien, supongo que no tienes que decirme todo ahora que nuestra situación ha cambiado, pero si necesitas algo, sabes que puedes pedirmelo.- Me tomó de la barbilla y me hace mirarlo, sus ojos, esos perfectos ojos grises que se oscurecen cuando piensa demasiado. 

– Gracias.- Logró decir e intento alejarme pero no me lo permite. 

– Es enserio, puedes decirme y pedirme cualquier cosa.- Y sin más, me da un tierno y casto beso de 3 segundos en los labios, se aleja rápidamente pero ese beso fue suficiente para dejarme sin respiración. 

– ¿Por qué hiciste eso? No, Denzel no puedes hacer este tipo de cosas, lo nuestro se acabo.- Le digo cuando vuelvo a respirar.

– ¿Se acabó? Tu lo terminaste Esmeray, no se acabó, le diste fin sin siquiera darme la oportunidad de defenderme.- Y ahí estaba otra vez, quería justificarse. 

– Vete, solo hazlo.- Estoy apunto de llorar.

– Me iré, porque te sientes mal y solo por eso, pero en algún momento tienes que escucharme.

– ¿Para qué? El divorcio está firmado, no hay nada que puedas hacer.- Reuní toda mi valentía para lograr decir esas palabras, su mirada está llena de dolor, no lo entiendo. 

– Podemos quizá no matarnos entre nosotros, o quizá podrías no querer asesinarme con la mirada cada vez que me ves, y eso ya sería fantástico para mi. - Se levanta de la cama y se dirige a la salida de la habitación. 

Escucho la puerta del departamento cerrarse estruendosamente y Joel entra con prisa a la habitación, solo para encontrarme hecha un ovillo en la cama apunto de un colapso. 

– Pequeña, no me gusta verte así, esto les hizo mucho mal ¿Por que no lo dejas aunque sea darte una explicación? -Me ve con ternura y hace que me siente en la cama.

– De acuerdo, sientate bien, es hora de que sepas lo que paso, no te he contado porque de verdad me duele exteriorizar, pero es hora, antes de que sigas siendo su cómplice eterno, tienes que saber el tipo de hombre que es.

Junto toda la tranquilidad de la que soy capaz y suspiro, él me ve con atención y me sostiene la mano con un gesto protector. 

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