Capitulo 7: No Te Dejaré Ir.
—¿Divorcio? ¿Crees que un divorcio se maneja a tu antojo y bajo tus propios términos, Victoria? —cuestionó Alejandro, acortando la distancia entre ambos hasta arrinconarla contra la balaustrada de mármol de la terraza.
Su voz era grave, impregnada de una posesividad implacable que rozaba la ira. Victoria no se acobardó; alzó la barbilla y sostuvo la mirada de esos ojos oscuros que durante tres años habían sido su tormento, su devoción y su más grande debilidad. Por dentro, el corazón le latía