JAVIER
Con la cabeza en alto y tan apuesto como siempre, me abrí camino hacia la mansión del abuelo, sin dejar de asentir en respuesta a los saludos del personal doméstico.
Por fin había llegado el momento.
El momento de averiguar si madre estaba mintiendo cuando dijo que los Montoya solo me estaban usando, o si era la verdad.
Mi reunión con Don esta mañana decidiría mi siguiente línea de acción, si iría directo a Alejandro a decirle que Catalina solo está con él porque ahora es una interesada,