PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
Estaba nerviosa.
Irracionalmente, absurdamente nerviosa porque, al parecer, Emilio Salazar venía a verme. Sinceramente, pensaba que me merecía una compensación económica solo por el estrés. Quizá debería hacerle pagar por ello. Seguro que ni se daría cuenta, teniendo en cuenta que, al parecer, donaba fortunas de forma anónima y alquilaba cines enteros como si estuviera tachando una tarea de una lista de cosas por hacer.
De hecho, dudaba de que Emilio necesitara siqu