PUNTO DE VISTA DE EMILIO
Red se levantó, con su enfermera sobreprotectora a su lado, y se quedó mirando hasta que el coche dobló la esquina. Yo también tenía los ojos clavados en el retrovisor lateral.
Mi mirada se quedó fija fuera de la ventana mientras el coche se incorporaba al agitado tráfico vespertino de Aurovia; mi mente estaba en un torbellino y su risa resonaba en mi cabeza como una maldita plaga.
Cómo me había hablado con normalidad; sin guerra, sin garras, sin hostilidad, y… me gus