PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
Vi mi propia sorpresa reflejada en el rostro de la entrevistadora y lo único que pude pensar fue:
Lo mismo digo, chica. Lo mismo digo.
¿En qué andaba metido ahora ese idiota? Después de Mateo, era el único hombre que había conocido cuya imprevisibilidad me sacaba de quicio. No es que me hubiera propuesto conocer a otros hombres después de Mateo.
Solo pensar en él me dejaba un sabor amargo en la boca. Ni loca iba a volver a pasar por eso. Y lo que es más: tenía una