PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
NO MIRES.
Me quedé a un lado, fingiendo mirar mi teléfono, pero totalmente consciente de él. Había algo en el aire a nuestro alrededor que me ponía los pelos de punta. Levanté la vista por encima del teléfono.
Él estaba apoyado contra la pared, con una mano en el bolsillo y la otra girando perezosamente su teléfono entre los dedos. Parecía como si el tiempo lo esperara. Sin esfuerzo. Sin preocupaciones. Quizás demasiado consciente del efecto que causaba.
Dios, env