PUNTO DE VISTA DE ISABELLA
Emilio se movió tan rápido que, si no estuviéramos en el siglo XXI, habría jurado que era un vampiro; en un momento estaba de pie junto a la ventana y, al siguiente, me estaba levantando en sus brazos. Apenas tuve tiempo de resistirme.
Caí sobre su duro pecho con un resoplido, apoyando las manos en él para mantener el equilibrio. El aroma amaderado y almizclado de su colonia me envolvió, totalmente masculino.
Un brazo se deslizó alrededor de mi cintura, sujetándome